Era un any escurridiza, que la solución fue volver donde se escapó, el pipican, y esperar a que regresará. Entró, se cerró la puerta para que no escapara, y después de un rato de comida buena, y una pequeña distracción por la presencia de otro perro, ayudó a poder cogerla del arnés y atarla. Final feliz!
La busqué día y noche por todo el pueblo y alrededores, y creo que fue el rastro de olor lo que ella siguió para volver a casa, de la que nunca antes había salido desde que la adoptamos hacía 6 meses. Muchas gracias por esta oportunidad de difusión.